El dique y la barcaza

* Publicado en el Diario de Cádiz el 13/10/2013

DiqueybarcazaErase una vez que se eran dos seres flotantes amarrados en la desembocadura del río que llaman del olvido. Él, megaestructura de hierro y acero de buena familia al que llaman Mar del Enol, arribó hace meses para someterse a un intensivo tratamiento de belleza integral.  Ella, humilde embarcación de estirpe pesquera conocida popularmente como Carmela III, llevaba atracada allí casi desde siempre.

De orilla a orilla, poco a poco, fueron intimando. Él la encandilaba con sus relatos de lejanos puertos, mientras ella le enternecía con sus anécdotas persiguiendo sardinas y caballas por la Bahía. Compartían salitre y óxido. Sus miradas de espuma y resaca cada vez eran más intensas. Hasta que por fin llegó el primer achuchón; primero a babor y rato después a estribor.

Pero justo cuando más felices se las deseaban llegó un camión con grúa y se la llevó por tierra a otro puerto. No tuvieron ni tiempo de despedirse. Eso sí, lo que ella no sabía era que él, más tarde o más temprano, emprendería una larga travesía de 4300 millas náuticas rumbo a Río de Janeiro.

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